¿Qué vemos cuando miramos a una mujer?
¿Y qué es exactamente lo que enmarcamos:
el cuerpo, la presencia o nuestro propio deseo?
Esta exposición reúne a seis artistas “tres mujeres y tres hombres” que se enfrentan, cada uno a su manera, al acto de retratar a la mujer no solo como sujeto, sino también como proyección, construcción y reflejo. Sus obras cuestionan la imagen tradicional del cuerpo femenino como objeto pasivo y proponen, en cambio, representaciones expresivas,
psicológicas, estéticas o hiperrealistas que revelan el papel del artista (y del espectador) en la configuración de lo que se ve.
Algunos artistas, miran hacia dentro explorando la introspección, la resistencia o la profundidad psicológica en sus retratos. Otros, se relacionan con la figura femenina a través de la precisión estética, el lenguaje simbólico y la intensidad emocional invitándonos a reflexionar no solo sobre la superficie, sino sobre lo que emana desde el interior. Sus obras giran en torno a la presencia, el aura o el silencio a lo que se siente tanto como a lo que se ve.
Lo que los une no es un estilo común, sino el marco: tanto el límite físico del lienzo o el papel, como el acto conceptual de definir, interpretar o revelar una presencia a través de la propia mirada.
El título es una reinterpretación de la conocida advertencia que aparece en los retrovisores “Los objetos en el espejo pueden estar más cerca de lo que parece” nos recuerda que la imagen que observamos puede no ser lejana, neutral ni inocente.
La mujer “enmarcada” está más cerca de lo que parece, quizás porque ya habita dentro de nosotros: como fantasía, recuerdo, temor o proyección.
Doce ojos, seis voces, e infinitas formas de verla a ella y de vernos a nosotros mismos reflejados.
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