El lugar perfecto (L’endroit parfait)
— por Mengya Zhuang, Super Cosmic, 2026
Todos buscamos el lugar perfecto.
Toma la forma de un recuerdo, una fotografía de vacaciones, una promesa de felicidad.
Pero cuando lo alcanzamos, se desvanece.
Este es el punto de inflexión que explora la exposición.
Esos momentos en que la frontera se desdibuja,
cuando ya no sabemos si lo que vemos es real,
o si nosotros mismos nos hemos desplazado repentinamente a otro lugar.
Las obras reunidas en esta exposición habitan esa frontera,
en algún punto intermedio de lo imaginario, o en ningún lugar en absoluto.
Muestran moteles de carretera, siluetas en la arena,
grupos reunidos frente a edificios o en laderas.
Escenas que podrían ser reales.
Quizás el lugar perfecto solo existe así:
en esta suspensión entre lo real y lo imaginario, entre la memoria y el deseo.
No lo alcanzamos, lo atravesamos.
Nos envuelve como un sueño,
durante el tiempo que tardamos en perder la noción de si estamos despiertos o soñando.
Y esta incertidumbre es precisamente lo que vinimos a encontrar.
La fe, en estas imágenes, no es una promesa de otro lugar.
Es esta disposición serena la que nos permite acoger la extrañeza de lo real sin intentar disiparla.
Permanecer en la pregunta, en lugar de exigir una respuesta.
Confiar en el lugar incluso cuando se nos escapa,
porque quizás sea precisamente en su elusividad donde reside su mayor perfección.
El Lugar Perfecto reúne estos momentos suspendidos.
No son imágenes de un sueño, sino imágenes en las que podríamos entrar como quien entra en un sueño:
sin saber exactamente cómo llegamos allí, ni cómo nos iremos.
En el espacio de una mirada, ¿podríamos sentir que por fin vivimos exactamente donde siempre habíamos soñado estar?
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