Con Quercus suber, Patrick Loste presenta un conjunto de obras recientes en las que figura y paisaje emergen de un material en transformación. Árboles, jinetes, paisajes: las formas aparecen, se disuelven y reaparecen en una pintura densa, trabajada mediante capas y borraduras. Como erosionadas, habitan el lienzo en lugar de imponerse sobre él. En la obra de Loste, el hombre y la naturaleza se fusionan. El jinete se convierte en tronco, la silueta se funde con la masa orgánica, en una tensión donde aflora la idea de la lucha: una batalla interior, casi arcaica. El título —Quercus suber, el alcornoque— evoca la corteza, una superficie viva que el artista explora con intensidad. La pintura se convierte en territorio, donde memoria, gesto y materia se entrelazan. La exposición muestra una amplia variedad de formatos, desde lienzos monumentales hasta obras más íntimas.
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