Mis pinturas no solo están pensadas para ser vistas, sino para provocar un encuentro cara a cara. Abren un espacio de recogimiento, donde el espectador también puede practicar su propia ecología interior: desacelerar, observar...
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Biografía
Tras una carrera vertiginosa en el mundo corporativo, seguida de una pausa repentina hace unos años, me embarqué en un viaje introspectivo para comprender mejor mi lugar en el mundo. De esta exploración interior nació mi arte: cada lienzo se convierte en el receptáculo de un torbellino de emociones, preguntas y recuerdos, todos canalizados a través del gesto pictórico.
Profundamente inspirado por mis viajes alrededor del mundo, busco capturar en mis pinturas esos momentos suspendidos donde el horizonte y la luz invitan a una pausa. Mis obras actúan así como ventanas que se abren a un momento de distanciamiento e introspección, donde el espectador puede suspender el tiempo y confrontarse consigo mismo.
A este enfoque lo llamo ecología interior: un retorno a lo esencial, un reenfoque en uno mismo, una forma de permitir que aflore lo que llevamos dentro. Originalmente, la ecología era «la ciencia del hogar». Para mí, este hogar es interior: se trata de cuidarlo, crear equilibrio en él y cultivar una presencia interior.
En mi estudio, esta filosofía cobra forma a través de la acción. Mi proceso creativo es deliberadamente lento y paciente. Fabricar mis marcos, preparar mis lienzos, trabajar los pigmentos a mano: este primer contacto físico con el material marca el inicio de un diálogo. El contacto directo con el material elimina cualquier distancia entre la emoción y la superficie. Con cada capa sucesiva, cada textura, cada matiz, absorbe la emoción que busco transmitir. Es una ecología del gesto y el tiempo, donde la lentitud y la proximidad al material revelan mi sinceridad y vulnerabilidad.
Este proceso da lugar a pinturas que no solo están pensadas para ser vistas, sino para provocar un encuentro profundo. Abren un espacio de recogimiento, donde el espectador también puede cultivar su introspección: desacelerar, observar y aclarar lo que reside en su interior.