Sobre todo, Adrien Seguin aparece como un colorista, heredero de los fauvistas, hábil en exaltar los tonos puros, en desarrollar armonías atrevidas y llamativas. Vivió su juventud en África, luego estudió desde 1946 hasta 1950 en la Ecole des Beaux-Arts de Montpellier. Luego ingresó en la Escuela de Bellas Artes de París, de 1952 a 1955, luego en la Academia André Lhote de 1955 a 1958. Obtuvo el primer premio de la Cúpula en 1957 (Presidente Foujita). Medalla de Honor de la Ciudad de Montpellier (1981). Medalla de oro Arts Sciences et Lettres (2001) / Citación en Benezit - Calificación Drouot. Fue a los 10 años cuando le llegaron las ganas de pintar. Recibió sus primeras lecciones en la Ecole des Beaux-Arts de Montpellier, luego en la de París. Frecuentará a los pintores de Montparnasse al mismo tiempo que la Academia André Lhote. Forjó su técnica enfrentándose a los pintores Desnoyer, Calvet, Couderc, Decossy, Dezeuze en particular. Tiene un estilo muy personal que lo hace reconocido por todos. Su obra es a veces desconcertante, a veces violenta y tumultuosa, muchas veces tierna con toques de humor que le gusta destilar en los textos que acompañan a sus dibujos. Lejos de artificios e instalaciones, la obra de Adrien Seguin parece libre de toda mentira. Adrien Seguin murió en Montpellier en 2005.
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