Abdul Rahman Katanani es un artista polifacético cuyo trabajo refleja un fuerte compromiso social y cívico. Utilizando el arte como medio de resistencia, analiza con sensibilidad los problemas del mundo. Trabaja la memoria, con la firme convicción de que de ella surge una forma de tolerancia y aceptación del otro. Da cabida tanto al contenido como a la forma y estética de sus obras. Doma todo tipo de materiales acumulados a lo largo del tiempo: alambre de púas, chapas onduladas, neumáticos, tela o incluso latas de gasolina. Paradójicamente, estos materiales que forman parte de su vida diaria son fríos. En estado crudo, muy pocas veces pintado, resalta a través de reflejos un sutil juego de luces y sombras. De su proceso creativo surge una dualidad entre la realidad de los elementos caóticos reelaborados y la belleza de la composición final. Así dice del alambre de púas omnipresente en su obra (y que forma notablemente las ramas de sus famosos olivos): “Me duele cuando trabajo con él, pero trabajarlo me da el mayor placer. "
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