Farid Rueda
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Farid Rueda

Biografía

México es un país con un patrimonio y una cultura muy ricos. La gente de esta nación está muy orgullosa de su legado y tiene todo el derecho a estarlo, ya que su historia se encuentra entre las más ricas del mundo. Uno de esos hombres orgullosos es Farid Rueda, un artista callejero mexicano conocido por pintar graffitis llenos de referencias culturales de su país. Sin embargo, la forma en que describe estos temas no es la que cabría esperar: Rueda descubre nuevos conceptos para representar la cultura popular mexicana sin convertirla en un cliché. Es conocido principalmente por sus murales y otras piezas de gran escala, pero también se le conoce por pintar obras más pequeñas.

Rueda nació en Morelos, oficialmente titulado Estado Libre y Soberano de Morelos. El orgullo mexicano está muy arraigado en estas tierras, por lo que no sorprende ver cuánto cariño tiene este artista por su país. Cuando el joven Farid cumplió nueve años, su familia se mudó a Xochimilco, Ciudad de México. Este fue el momento crucial para su desarrollo ya que este tránsito significó que Rueda tenía mucho más arte a su disposición: Xochimilco ofrecía muchas más galerías e instituciones de arte. Ingresó a la famosa ENAP (o Escuela Nacional de Artes Visuales). Aunque aprendió mucho mientras estudiaba en esta universidad, Rueda finalmente decidió que no estaba satisfecho con el programa de ENAP y tomó la difícil decisión de irse sin graduarse. Esto, sin embargo, significaba que podía dedicarse por completo a su expresión personal a tiempo completo y sin interferencias. Por esa época, cuando dejaba ENAP, Farid conoció al famoso artista Seher, quien fue el primero en impulsarlo a seguir una carrera en el arte callejero. Al principio dudó un poco, pero finalmente dijo que sí y se asoció con su nuevo amigo. Comenzaron a trabajar juntos en varios proyectos y esto puede identificarse como un verdadero comienzo del arte de Farid Rueda. A partir de entonces quedó claro que su carrera y su estilo se basarían en colores vivos. Como se supo de antemano, Farid eligió pintar elementos de la cultura y el patrimonio de su país, pero sólo de una manera nueva, exclusivamente suya, aunque continuamente ligada a alguna leyenda, verso o dicho famoso mexicano.

Este joven grafitero admite estar muy influenciado por artistas como John Baizley, Stuntkid, James Jean, Alphons Mucha, Gustav Klimt y José de Ribera. Como ves, encuentra inspiración en los más diversos estilos y momentos de la historia del arte. Farid Rueda utiliza diversas técnicas para intentar alcanzar sus objetivos artísticos. Naturalmente, como es el caso de muchos grafiteros, tuvo que pasar por muchos medios antes de llegar a ser eficaz en la pintura mural: dominó la pintura al óleo con acrílico, el dibujo, la acuarela y el grabado. Todo lo anterior ayudó a Rueda mientras desarrollaba su estilo personal, especialmente el uso magistral del color. Una firma del trabajo de Rueda es una técnica de patrones caleidoscópicos multicolores. También es muy propenso a cambiar y evolucionar artísticamente, una hazaña importante en su opinión. El artista afirmó en una ocasión: Más recientemente, Rueda se dedica a intervenciones en el espacio público, así como a la pintura de caballete (un tipo de pintura de tamaño mediano que se pinta sobre un caballete, a diferencia de un mural al fresco o una miniatura que se crean sentado en un escritorio, pero también sobre un soporte en ángulo) y al arte digital, al mismo tiempo que posteriormente escribe cuentos que también ilustra. Es fácil ver cuánto obtuvo con la decisión de dejar ENAP y dedicar todo su tiempo libre a crear todo tipo de cosas.

A lo largo de los años, Rueda trabajó junto a otros grafiteros muy famosos, como Saner y LeSuperDemon. La combinación de estilos de estos visionarios aseguró que obtuviéramos resultados extremadamente interesantes y piezas que tuvieron la suerte de tener lo mejor de cada autor combinado en su interior. No importa en qué proyecto estuviera trabajando Farid, la característica principal del color nunca fue cuestionada. Esta es sin duda su marca más reconocida. Cabe señalar que Farid Rueda es parte de la ola de no galerías y no cree que los graffitis deban ser eliminados y llevados al interior de museos o similares. Sería como destruir los pedazos, como si amputaras un brazo y luego esperas que siga viviendo. Este tipo de acciones también destruyen una parte vital de la identidad del graffiti: cambia su relación con los espectadores. 

Claro, el objetivo principal del graffiti de Rueda es entretenernos tanto a nosotros como al artista, pero no debemos dejar de darle crédito a su nota nacional. Todas las cosas que pinta están bien establecidas y la gente las reconoce instantáneamente, pero cuando nos acostumbramos a ellas y las conocemos durante toda nuestra vida, es fácil empezar a mirarlas como estereotipos redundantes. Dejamos de apreciarlos al máximo, comenzamos a darlos por sentado. Sin embargo, cuando alguien nos los muestra desde una perspectiva diferente, en una edición en la que nunca los habíamos visto antes, sentimos un pequeño clic dentro de nosotros. Tomamos conciencia de cuánto necesitamos cuidar aspectos que nos hacen lo que somos. Rueda hace que esto nos suceda y, además, lo hace a través de algunos de los graffitis visualmente más impresionantes que hemos visto en mucho tiempo.


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