Natalia Makarova

Natalia Makarova

Rusia • 1980

Tejo la tierra y la porcelana para conectar la memoria de los gestos antiguos con el mundo invisible.

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Biografía

Natalia Makarova creció en una región de Rusia donde las técnicas artesanales antiguas continúan viviendo en la cultura cotidiana, la vida doméstica y las tradiciones. Durante su infancia, los objetos hechos a mano —tejidos, tejidos o bordados— eran omnipresentes. Para la artista, recurrir a las tradiciones no es un gesto hacia el pasado, sino una manera de encontrar un anclaje y descubrir ese vínculo invisible que une las cosas entre sí.

Las formas de sus obras y los materiales que utiliza son indisolubles de la tierra de la que provienen, de los ritmos de la existencia, de la memoria del cuerpo y de los gestos repetidos de generación en generación. En su práctica, revisita estas dimensiones a través del trabajo de la arcilla. A mano y sin bocetos preparatorios, crea recipientes tejidos, objetos de arte y paneles utilizando la técnica del colombín.

Natalia ama trabajar la forma y la plasticidad del movimiento en el volumen. Hoy en día, sus investigaciones se desplazan más hacia la superficie plana: realiza paneles a partir de hilos de porcelana. La porcelana es para ella un material singular, casi sagrado, que exige un gran dominio y una atención particular al modelado. Con una blancura brillante, ligera y delicada, le evoca el mundo celestial y el alma. La artista enrolla manualmente hilos de porcelana muy finos, y luego los teje entre sí para componer un panel coherente, cercano a una mosaico.

Para Natalia, el arte no es solo un acto de creación, sino también un proceso espiritual: una manera de dialogar con Dios, una forma de oración y la expresión de una aspiración interior. Se convierte así en un puente entre el mundo terrenal y el mundo celestial.

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