Imágenes, secuencias, un libro, instalaciones…
Viajes, caminos, estaciones, topografía, geografía, reconstrucción…
Leyenda, cronología, duración… La obra de Franck Pourcel, Ulises o las Constelaciones, evoca en el autor una multitud de nociones descriptivas sobre la obra: características formales, identificación del modo de producción en el espacio y el tiempo. ¿Por dónde empezar?
Esta es la particularidad de una obra de tal magnitud. Esta magnitud está implícitamente indicada por la dificultad para definir su identidad estética: a partir de la narrativa homérica, Franck Pourcel traza un grafo que conecta los puntos de las estaciones del viaje del héroe. De esta manera, siguiendo la tradición del arte constreñido, ordena una constelación, es decir, otorga a la espacialización del camino que emprende «tras los pasos de Ulises» una forma geométrica que constituye en sí misma la forma matriz de la obra.
Antes incluso de ver una sola imagen, el espectador queda cautivado por el gigantesco gráfico creado por las relaciones entre los puntos del Mediterráneo que conforman la ruta a seguir, pero se parece menos a una carta náutica que a un mapa astronómico.
Cada lugar, puesto que aún existe, es así objeto, a lo largo de los años abarcados por el proyecto Ulises o las Constelaciones, de un viaje, cámara en mano. Para el artista, se trata de redescubrir, por azar e intuición, vestigios de un equivalente al relato legendario. Aquí un cíclope, allá las sirenas, pero lo que habría sido una simple búsqueda del tesoro erudita se superpone a las problemáticas contemporáneas del mundo actual: Franck Pourcel trae la Antigüedad al presente, de la misma manera que el filósofo contemporáneo aún sabe dar voz a los presocráticos.
Lejos de cualquier pretensión alegorica, la totalidad de Ulises o las Constelaciones es una confrontación entre la fotografía y el género épico. La ambición de reunir estos episodios de trabajo y exploración en un único proyecto coherente es una proeza. Un vasto poema fotográfico, en mi opinión, prácticamente sin parangón en su generación. Indiferente a estilos, poses, en resumen, a las tendencias que suelen regir la fotografía contemporánea, Ulises o las Constelaciones abarca incluso a su autor, trascendiéndolo: una clara señal, si alguna vez la hubo, de una autoridad adquirida a través de la propia obra.
Michel Poivert
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