La tiza se ha utilizado durante mucho tiempo para los dibujos preparatorios. En Bellas Artes, los estudiantes dedicaban tiempo a esbozar y perfeccionar sus desnudos. Los dibujos de muchos de ellos se han hecho famosos. Todos conocemos los magníficos croquis con tiza naranja de Leonardo da Vinci, por ejemplo. Grandes fondos lisos, colores vivos, los artistas contemporáneos se han vuelto a apropiar de este medio. En adelante, el dibujo con tiza ya no es una preparación, sino una obra de pleno derecho. Aun así, la obra conserva la sensibilidad propia del trabajo con tiza. Un ambiente acogedor o encuadres cercanos, tantos elementos esenciales que forjan un vínculo íntimo con el espectador. El aspecto mineral y el trazado irregular de este medio fascina e hipnotiza a quien se acerca a él.