Justine Smith combina motivos de Occidente y Oriente en su trabajo. Utilizando monedas de Afganistán, China, Europa, Irán y Pakistán, corta billetes y suelta elementos que utiliza para componer Mandalas. Justine Smith usa estos símbolos de manera subversiva, presentando el dinero y el poder como una nueva religión, que inspira sueños y ciega a la sociedad. Incluyendo en sus obras imágenes de armas, balas y figuras políticas, Justine Smith provoca un diálogo sobre las nociones de poder y nuestra relación con el dinero y el sistema de valores centrado en el dinero. Sus obras también hablan de sus efectos a menudo violentos, de países en guerra y del devastador impacto de la corrupción en las sociedades. Smith enfatiza el lado estético de estos billetes y utiliza pan de oro, creando obras seductoras que al mismo tiempo plantean un dilema moral.
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