ParÃs se deja pintar.La abundancia de obras pictóricas, literarias y cinematográficas que la ciudad ha inspirado, las fantasÃas que alimenta y el mito que la rodea... "Ser parisino no es nacer en ParÃs, es renacer allÃ", escribe Sacha Guitry, evocando la inmensa familia que forman los amantes de la ciudad. Todos tenemos en mente esas escenas realistas e impresionistas del ParÃs de fin de siglo, el bullicio de la vida burguesa de cabaret, los colores y el ajetreo de Montparnasse, Montmartre, los Campos ElÃseos; las revistas turÃsticas siguen mostrando las mismas puestas de sol inmutables sobre Notre-Dame, el JardÃn de las TullerÃas y el Canal Saint-Martin. Sin embargo, el paisaje urbano ha cambiado, la Ciudad de la Luz y sus habitantes cambian constantemente. Entonces, ¿qué aspecto tiene ParÃs en el lienzo contemporáneo? Ciertos temas vuelven a aparecer: una vista de la Torre Eiffel, una pareja tópica intercambiando un beso en traje de noche o en una terraza, pero más interesantes son los puntos de vista adoptados por los artistas, la elección de los medios, los personajes. Algunos de ellos incluso sobresalen en el arte de hacer reÃr, perturbando y desviando la centenaria belleza de la capital francesa. Tomemos como ejemplo las obras de Vladimir Bazan. Sus cuidadas composiciones conservan el desenfado de la fotografÃa callejera al tiempo que se inscriben en una verdadera filiación clásica. Se reconoce en la calle de los 3 hermanos un guiño al famoso Baiser de Robert Doisneau, y en la mesa de la avenida del padre Lachaise un discreto guiño al bodegón con silla de caña de Pablo Picasso. Monocromas o en color, sus fotos le hacen descubrir ParÃs a través de momentos tomados in situ, como si estuvieran atrapados en la fugacidad de una risa o de la falda de una niña volando. Menos clásico, Jean-Paul Lubliner sorprende a su espectador en impresionantes zambullidas y contra zambullidas, que nunca dejan muy lejos la Torre Eiffel. Sus personajes son chispeantes, intrigantes, una joven lánguida o una prometida solitaria en el Trocadero. Su obra es, de hecho, una cuenta atrás de 365 fotos en torno a la Dama de Hierro antes del año 2000, que ofrece un testimonio melancólico de los alrededores de una torre metálica que se revela en su intimidad cotidiana, testigo silencioso de los dramas y las alegrÃas del pueblo parisino. Asà pues, no hay duda de que esta selección de Artsper traiciona la tradición pictórica del arte parisino. Sin embargo, los artistas que le invitamos a descubrir le sorprenderán por su inventiva y la originalidad siempre renovada de su visión de ParÃs. Amantes de ParÃs, vengan a visitar ParÃs a través de la visión contemporánea de una ciudad milenaria con mil caras, siempre esquiva pero eternamente embriagadora.
Leer más