Tras unos años de una profesión clásica (dentista) pero que no la cumplieron, Brigitte Téman decidió a finales de los 90 cambiar radicalmente su vida profesional para dedicarse a su pasión: la escultura. En casi veinte años de experiencia, su obra ha evolucionado desde sus primeros altorrelieves en resina y polvo de bronce, hasta las últimas esculturas presentadas en Megève. Sin embargo, Brigitte Téman afirmó muy rápidamente su estilo trabajando incansablemente en la pureza al mismo tiempo que en el poder. Este equilibrio que nos ofrece desde hace varios años confirma su plena madurez, tanto artística como técnica. Sin embargo, es confiando sus obras a las mejores fundiciones de arte que puede garantizar la perfecta representación de sus animales. Su trabajo de gran éxito es recibido con amabilidad por sus compañeros y críticos de arte que la han recompensado muchas veces.
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