Para MargÓ, el dibujo siempre ha sido preexistente, como gesto necesario desde la infancia. Su vida profesional la orientó inicialmente hacia otros caminos pero al mismo tiempo, tomó cursos en el estudio durante 4 años y el color se impuso en ella. Fue a partir de 2010 que empezó a exponer bajo el nombre de MargÓ. Las mujeres son su tema favorito, pero el verdadero trabajo es su búsqueda de identidad que transpone a través de sus formas y colores. Y hoy, tras esta disruptiva arteterapia, se revela lo que estaba oculto y sus lienzos son tantas radiografías coloreadas de su existencia recogida. El presente y el pasado se cruzan y juegan juntos en un mismo movimiento con la luz. Y es evidente que descubrimos en todas partes en esta alegre introspección una cicatriz indeleble, una especie de grieta que hace justo lo que es.
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