Con el Expresionismo, el rostro se convierte en el lugar privilegiado de una interioridad atormentada, deformado e intensificado para expresar estados emocionales que el realismo no podÃa contener. Amedeo Modigliani lo alarga y lo depura hasta el arquetipo, Pablo Picasso lo fragmenta y lo recompone según perspectivas simultáneas, mientras que Francis Bacon lo somete a distorsiones radicales que lo convierten en soporte de una angustia existencial profundamente moderna.
Estos legados siguen alimentando la creación contemporánea, donde el retrato se despliega en una pluralidad de enfoques figurativos y abstractos, gráficos y urbanos, Ãntimos y conceptuales. La materia pictórica, el color y el gesto adquieren un papel tan determinante como la semejanza, transformando el rostro en superficie de investigación visual y en soporte narrativo cargado de sentido.
En Artsper, esta selección reúne obras contemporáneas en las que el rostro se convierte en un motivo central explorado en su diversidad formal, mostrando la capacidad permanente del retrato para reinventar sus lenguajes sin dejar de estar anclado en cuestiones esenciales sobre la identidad, la percepción y la representación del ser humano.